Hace días tuve que hacer una nota sobre los suicidios en Morelos para el periódico donde trabajo. De entrada debo decir que no me fue nada sencillo. Tuve que solicitar cifras a la Procuraduría de Justicia del estado en relación al tema, para conocer específicamente cuántas personas se habían quitado la vida. La respuesta después de varios intentos fue: ese dato lo manejamos de manera hermética.
Le comenté lo sucedido a mi jefe directo, quien me dijo: entonces haz la nota sobre los suicidios en los últimos 30 días (casi por completo septiembre). Le dije que así sería, pero como yo quería incluir la historia de un hombre que se suicidó por problemas económicos, opté por incluir en mi material los meses de julio y agosto, para conocer estadísticas del penúltimo trimestre del año. Este fue el resultado:
*SUMAN 13 CASOS EN LOS ÚLTIMOS TRES MESES
Se disparan los suicidios en Morelos
*Dos personas más no lograron su objetivo
Martín Olvera
29-09-2009
Durante semanas, días, horas, la preocupación crecía cada vez más para Roberto Robles Valencia, un modesto empresario de la tortilla, al que las deudas económicas lo tenían entre la espada y la pared.
Un buen día de agosto por la tarde encontró una salida fácil a sus problemas. Ya no habría más angustia ni nada por qué congojarse. Se recostó en un sillón, levantó un arma de fuego a la altura de su pecho y en ese momento su vida, de 61 años, se apagó. Roberto se había suicidado de un disparo.
Ya para la una de la tarde del pasado 11 de agosto, sus familiares habían notificado a las autoridades policíacas los hechos. Ese día la tortillería El Campesino, ubicada en la colonia Ampliación Chapultepec, en Cuernavaca, estaba de luto.
Este es tan sólo uno de los 13 casos que La Unión de Morelos contabilizó e informó durante el penúltimo trimestre de este año (julio, agosto, septiembre).
EL DESGLOSE
En julio, séptimo mes del calendario, ocurrieron tres suicidios en distintas zonas del estado.
Tres hombres adultos dejaron de existir luego de que una cuerda, un lazo o un cable telefónico les impidiera respirar. A unos la depresión los orilló a tomar esa decisión, a otros las desilusiones amorosas no les dejaron otra opción. Y en algunos casos los motivos nunca se conocieron. Eran personas solas, calladas, tranquilas.
En ese mismo mes hubo dos intentos fallidos. A inicios de julio una mujer de 35 años de edad trató de quitarse la vida allá por Jojutla. Sus vecinos observaron como lastimaba sus brazos para cortarse las venas, por lo que decidieron pedir auxilio. Nada grave pasó.
Mientras tanto, unas semanas después en Cuautla, una joven de apenas 22 años de edad se sumergía en la depresión, porque había acabado el idilio de amor con su pareja. Como sus familiares la notaban cabizbaja no le quitaron el ojo de encima. Sin embargo, en un descuido, la muchacha se llevó a la boca un puñado de paracetamol con lo que intentaba morir, pero su madre lo evitó al llevarla pronto a un hospital.
Es en agosto donde se archiva el caso de Roberto Robles Valencia, junto con el de otros dos hombres; de Mazatepec uno, de Jiutepec el otro, que salieron por la puerta falsa por motivos desconocidos.
Actualmente, en septiembre, el número de suicidios superó a los dos meses anteriores al contabilizarse hasta la fecha siete casos: seis hombres, una mujer.
La mujer de 15 años, vecina de Cuautla, murió tras 15 días de permanecer en el hospital por beber herbicida, una sustancia química con la cual trató de matarse. No lo logró en ese momento, sino después, cuando médicos del hospital ya no pudieron hacer nada más.
El 2 de septiembre un hombre murió en Amacuzac por ingerir sustancias químicas. Los motivos de los hechos fueron desconocidos, al igual que el de otro sujeto, de Cuautla, que también bebió insecticida el pasado domingo 13.
Un tercero, de Jonacatepec, tragó fertilizante tres días antes. La razón: problemas sentimentales.
Durante la primera semana del presente mes, por causas desconocidas para sus familiares, un hombre de 31 años de edad se colgó en el interior de su casa en el municipio de Ayala.
Cuatro días después, en Yautepec, un balazo acabó con la vida de un sexagenario hombre que murió acostado en su propia cama. No dejó ningún recado póstumo, por lo que también se ignoraron los motivos de su decisión.
Otro caso que pudo ser evitado tuvo lugar en la capital del estado, Cuernavaca, un día después a lo mencionado anteriormente. Un albañil de aproximadamente 33 años de edad avisó en estado de ebriedad a sus familiares sobre su determinación de querer morirse.
Acto seguido, la persona en mención se arrojó a una cisterna. Y aunque sus familiares quisieron rescatarlo, José Luis Sánchez, como se llamaba, no respiraba más. Ya estaba muerto.
“Diariamente casi 3 mil personas ponen fin a su vida”: OMS
Sobre el tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al suicidio como un problema de sanidad pública a nivel global. Y en promedio estima que “diariamente casi 3 mil personas ponen fin a su vida” en el mundo.
También precisa que el comportamiento suicida es determinado por diversas causas, como por ejemplo la pobreza, el desempleo, la pérdida de algún familiar o persona cercana, discusiones en las relaciones amorosas, jurídicas o laborales.
Así como también el abuso desmedido de alcohol, estupefacientes o cualquier otra droga, maltrato en la infancia, aislamiento social u algún trastorno mental como depresión y esquizofrenia.
En cuanto a métodos empleados para suicidarse, la OMS refiere que los plaguicidas, armas de fuego o medicamentos, son los constantes.
Finalmente, la organización indica que la “alta autoestima y unas relaciones sociales ricas, sobre todo con los familiares y amigos, el apoyo social, una relación estable de pareja y las creencias religiosas o espirituales”, son factores determinantes en la protección contra el suicidio.